CAPÍTULO 1
LAS
MATERIAS PRIMAS
1.1 INTRODUCCIÓN
En principio,
todos los productos azucarados y fermentables, en particular las frutas, pueden
ser utilizados en la obtención de aguardientes.
En España la moda ha ido imponiendo en los últimos 30 ó 40 años una presencia generalizada de los aguardientes de orujo de uva, al margen, por supuesto, de las holandas provenientes de la destilación de vinos, que no se comercializan como tales y que se dedican fundamentalmente a la obtención de brandies y licores. El resto de las frutas no ofrece hoy por hoy mayor interés para los industriales, excepción hecha de algunos productos del Valle del Jerte y de algún aguardiente minoritario sacado de orujos de manzana asturianos.
En España la moda ha ido imponiendo en los últimos 30 ó 40 años una presencia generalizada de los aguardientes de orujo de uva, al margen, por supuesto, de las holandas provenientes de la destilación de vinos, que no se comercializan como tales y que se dedican fundamentalmente a la obtención de brandies y licores. El resto de las frutas no ofrece hoy por hoy mayor interés para los industriales, excepción hecha de algunos productos del Valle del Jerte y de algún aguardiente minoritario sacado de orujos de manzana asturianos.
Es sin embargo un
hecho que algunos de los aguardientes más apreciados y caros en Europa provienen de
orígenes ajenos a la uva: en Francia es casi reverenciado el calvados, destilado de
la sidra y envejecido en barricas de roble. El aguardiente de mirabelle
(pequeñas ciruelas) es notable. En centroeuropa se obtiene el kirsch con las
cerezas y hay excelentes aguardientes a partir de pera William y también de
albaricoque. En Bosnia, aunque se puede también encontrar en Hungría,
Checoslovaquia y Alemania, el slibowitz se obtiene de ciruelas rojas y es un
aguardiente de un aroma extraordinario.
En fin, todos
estos productos tienen en común el ser destilados de frutas fermentadas, a
diferencia de los que provienen de otras materias primas como la cebada, trigo,
patata o remolacha y que no son objeto de este trabajo.
Así pues, nos
vamos a centrar en las siguientes materias primas:
. Frutas con pepitas: manzanas, peras
. Frutas con hueso: cerezas, ciruelas,
melocotones, albaricoques.
Para obtener
aguardientes de calidad la materia prima utilizada debe responder a normas
específicas que no tienen por qué coincidir con los criterios de selección para
la fruta de mesa, tales como el color, la forma, el tamaño y el aspecto
exterior. Al contrario, son las propiedades internas de la fruta lo que es
determinante ahora:
. Buena concentración de azúcares (ver
Tabla 1)
. Aromas característicos pronunciados
. Limpieza y aspecto sano (nada de frutas
sucias o podridas)
Pág. 2
Un contenido
óptimo en azúcares y en aromas sólo se consigue mediante una buena maduración.
Así, si se quisiera compensar la falta de maduración mediante la adición de
azúcar, el resultado no sería satisfactorio ya que se conseguiría alcohol pero
al aguardiente le faltaría aroma. Además las frutas verdes tienen una gran
concentración de taninos que pueden perturbar o incluso detener la
fermentación.
Al contrario, las
frutas maduradas en exceso provocan mohos y pudrición, dando igualmente como
resultado malos aguardientes.
En resumen, hay
que insistir en que el buen estado de las materias primas es de la mayor
importancia para la elaboración de aguardientes de buena calidad. Con mercancía
mediocre (ojo con utilizar fruta de desecho de un mayorista) es imposible obtener
un buen aguardiente aunque la elaboración sea cuidadosa.
Materia prima
|
Concentración media
De azúcares (%)
|
Rendimiento medio (litros de alcohol
a 50° por
|
Albaricoques
|
7
|
4-6
|
Cerezas
|
11
|
7-10
|
Ciruelas
|
10
|
6-8
|
Manzanas
|
9
|
5-6
|
Melocotones
|
8
|
5-7
|
Peras
|
9
|
5-7
|
Tabla 1 Contenido de azúcares y rendimiento
alcohólico de diversas frutas
Se observa en la tabla anterior que la
concentración media de azúcares en las frutas oscila entre el 7% y el 11%, según
el tipo y el estado de maduración. Los mostos de uva, en cambio, tienen
concentraciones que pueden llegar a más del 20%, lo cual indica ya que los costes de los
aguardientes de frutas van a ser más altos que los que resultan de la uva (mayor
cantidad de fruta para obtener la misma cantidad de producto). Por la misma
causa, el coste de destilación va a ser también mayor.
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