06 junio 2026

LA EXPEDICIÓN MALASPINA-BUSTAMANTE

 



Un italiano de Toscana y

dos españoles de Cantabria:

LA EXPEDICIÓN MALASPINA-BUSTAMANTE


 Tres personajes, tres biografías pero una aventura en común que les dio la fama: la Expedición Malaspina-Bustamante.

Y una vez finalizada esta y el resto de sus carreras militares, la vida y el destino de cada uno de ellos se separaron en gran manera: uno se volvió a su pueblo y allí fue su alcalde. Otro se pasó a América y llegó a ser Gobernador de Montevideo y el tercero cayó en desgracia, le juzgaron y se tiró seis años preso en un castillo.

 

Atlas de Joan Martines

 

Nuestra historia se desarrolla durante el siglo XVIII y sus  personajes son contemporáneos de los Reyes Carlos III y Carlos IV.

También compartieron sus años con mis tatarabuelos Antonio Manteca y García Diego, de Socueva (Arredondo), José Sánchez Sampedro, de Ribadedeva, Asturias,  Sebastián Martínez Mollinedo, de Villaverde de Trucíos y José de Varo y Oviedo, de Montilla, Córdoba.

Presentado el esquema de este trabajo, 

vamos a conocer ahora a sus personajes.



ALESSANDRO MALASPINA 

 

Alejandro Malaspina nació el 5 de noviembre de 1754 en Mulazzo, en el Gran Ducado de Toscana. Sus padres fueron el marqués Carlo Malaspina y Caterina Meli Lupi di Soragna. De 1762 a 1765 él y su familia vivieron en Palermo, bajo la protección de su tío, el Virrey de Sicilia, Giovanni Fogliani de Aragón.

De 1765 a 1773 estudió en el Colegio Clementino en Roma, ingresando en 1773 en la Orden de Malta. Allí vivió un año, donde aprendió los conocimientos básicos de navegación en la flota de la Orden.

En 1774, con veinte años, ingresó en la Real Compañía de Guardiamarinas, que en aquella



época estaba establecida en Cádiz y que era el lugar de formación de los futuros oficiales de la Armada Española, y allí el 18 de noviembre de ese año recibió el grado de Guardiamarina.

Durante los años 1775 y 1776 tomó parte en varias acciones armadas en el norte de África (una de ellas, en enero de 1775, a los dos meses de ser nombrado Guardiamarina, fue una expedición de auxilio a Melilla, asediada por el sultán Mohammed ben Abdallah).

En efecto, entre diciembre de 1774 y marzo

de 1775, el sultán rompió la paz con España y puso bajo un feroz bloqueo marítimo y terrestre a la ciudad de Melilla.


Para romper el asedio, abastecer a la guarnición y bombardear las posiciones

enemigas, la Corona española organizó a marchas forzadas el envío de una escuadra de socorro desde la península. Es en los momentos finales de esta campaña, concretamente en marzo de 1775, cuando se incorporan barcos de refuerzo como las bombardas, embarcaciones diseñadas específicamente para el asedio costero, gracias a sus morteros pesados de tiro parabólico.

De 1777 a 1779, a bordo de la fragata Astrea, participó en un viaje a las Filipinas (ida y vuelta rodeando el Cabo de Buena Esperanza) y durante el mismo fue ascendido a teniente de fragata (1778). 

Tomó parte después en varias acciones contra los británicos en 1780, tras lo cual fue ascendido a teniente de navío.

Posteriormente, en diciembre de 1782, fue ascendido a capitán de fragata en reconocimiento de sus destacadas acciones navales previas. Tenía nuestro personaje 28 años.


A los ojos de hoy parece extraño que un extranjero (toscano) ingresara y ascendiera en la Armada Española. Sin embargo, para entender la carrera militar Alejandro Malaspina, debemos mirar el contexto geopolítico y social del siglo XVIII.

En aquella época, las fronteras nacionales no

eran tan rígidas como hoy. España y parte

de lo que hoy es Italia (especialmente el

Reino de las Dos Sicilias y los ducados del

norte), estaban íntimamente ligados por la

dinastía de los Borbones y, además, 

Carlos III, el rey de España cuando Malaspina  ingresó en la Armada, había sido

anteriormente rey de Nápoles y Sicilia.


Mulazzo, Toscana

Y el tío de Malaspina había sido Virrey de Sicilia…

Y además, en aquella sociedad era muy común que la aristocracia italiana sirviera en la corte o en el ejército español. No se les veía como "extranjeros", sino como súbditos de reinos vinculados a la Corona española.

Pero esto no es todo lo que influyó en la carrera de Malaspina: fijaos en que siendo un niño bien, de familia aristocrática y acomodada, no se dedicó a hacer el vago y vivir de sus padres, como ha sucedido tantas veces, sino que aprovechó las oportunidades que se le dieron, con el resultado de que su paso por el Colegio Clementino y la Orden de Malta fueron básicos para su futuro.

La Orden de Malta era, en la práctica, la mejor academia naval del Mediterráneo; este caballero de Malta ya poseía una formación militar y técnica de élite antes de tocar suelo español.

Malaspina no empezó de cero. Al ingresar como guardiamarina en 1774, ya tenía 20 años y experiencia previa en el mar con la Orden de Malta.

Sede institucional de la Orden de Malta 


En la Armada Española de la Ilustración, el talento técnico se premiaba. Malaspina destacó rápidamente por sus conocimientos en astronomía, cartografía y matemáticas.
Pero sigamos con su Curriculum Vitae. Durante 1783 y 1784, ya como segundo del comandante de la fragata Nuestra Señora de la Asunción
, llevó a cabo un segundo viaje a las Filipinas.

Y posteriormente, de septiembre de 1786 a mayo de 1788, al mando de la fragata Astrea hizo un tercer viaje a este  archipiélago, colaborando con la Real Compañía de Filipinas

Esta vez el regreso a España se hizo por el Pacífico y doblando el Cabo de Hornos, completando por tanto la vuelta al mundo.


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