José de Bustamante y Guerra nació
en Ontaneda, Cantabria, el 1 de abril
de 1759. Fueron sus padres Joaquín de Bustamante y Rueda y Clara Guerra de la Vega y García Cobo, perteneciendo gran parte de sus antepasados a la hidalguía rural del Valle de Toranzo.
Quiero aclarar que menciono la hidalguía de la familia para explicar que si un joven, en aquella época, quería ingresar en una academia militar, y sobre todo en la Armada, debía ser hijo de militar o de condición noble. Sigamos, pues.
Ontaneda. Casa natal de José de Bustamante, en la actualidad
De niño ingresó en el Colegio de Escolapios de Villacarriedo, como tiene que ser. Yo también estuve por allí pero, claro, ciento noventa años después.
Aunque no pudo estar mucho tiempo en Carriedo porque en 1770, a los 11 años, ingresó en la Real Compañía de Guardiamarinas, empezando de esta manera
su carrera al servicio de la Marina Real.
Después de navegar en diferentes buques de los departamentos navales de Cádiz y Cartagena --participando en algunas acciones contra los berberiscos, a bordo de los jabeques Gaviota y Pilar, y en un viaje a Nápoles --ascendió a alférez de fragata en junio de 1774, apenas cumplidos los 15 años, y embarcó en la fragata Santa Clara, en socorro de Melilla.
Aquí tuvo que conocer a Alejandro
Malaspina, porque ambos participaron en la misma expedición a Melilla.
La bahía de Cádiz en 1760
5 años mayor, pero Bustamante ingresó
4 años antes, así que quizá no se trataron mucho.
Volviendo a nuestro personaje, después de la operación de Melilla fue destinado a Cádiz, donde se embarcó en la urca Santa Inés, conduciendo tropas a Puerto Rico y La Habana.
Urca del siglo XVIII
De regreso en Cádiz, pasó al navío Velasco y luego retornó a la urca Santa Inés. A bordo de esta, navegando en conserva con la fragata Astrea, viajó a Filipinas en 1777 en un proyecto de la Corona consistente en abrir una ruta directa por el cabo de Buena Esperanza, alternativa a la del Galeón de Manila, que unía Filipinas con México en larguísimas singladuras por el Pacífico y, de allí, a España. Regresó en la misma embarcación dos años después, en enero de 1779.
En esta expedición a Filipinas también coincidió con Malaspina, con la diferencia de que éste viajó en la fragata Astrea. Ambas naves, la Santa Inés y la Astrea, hicieron el viaje juntas (en conserva).
En el regreso, los dos buques zarparon juntos de Manila el 13 de enero de 1779, pero resultó que España entró formalmente en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos contra Gran Bretaña en junio de ese mismo año, cogiendo a ambos buques en pleno viaje de retorno a España, sin saber que las hostilidades habían comenzado.
Al aproximarse al final del viaje, los temporales provocaron que ambos buques terminaran separándose:
La Astrea logró evadir los peligros aprovechando sus mejores condiciones de navegación y entró en solitario en la bahía de Cádiz el 5 de septiembre de 1779.
Pero la urca Santa Inés, un buque de transporte militar mucho más pesado, lento y difícil de maniobrar, se quedó rezagada y fue interceptada y atacada por los corsarios ingleses Ranger y Amazon.
Un incendio producido en una batería de
concedido durante su prisión— a alférez de navío, con efectos de 16 de marzo de 1778. Poco después, el 23 de mayo, ascendió a teniente de fragata.
Contaba José Bustamante con tan sólo 19 años.
Cádiz. Arsenal de La Carraca
En Cádiz ingresó en el Hospital Naval para restablecerse de sus heridas, hasta finales de 1781. Al año siguiente, ya de teniente de navío, fue destinado al navío Triunfante (74 cañones) de la escuadra al mando de Luis de Córdova, que estaba bloqueando Gibraltar. Participó, a pesar de que estaba herido, en la batalla del Cabo Espartel (20de octubre de 1782) contra la escuadra inglesa del almirante Howe enviada para romper el bloqueo de Gibraltar. Más tarde pasó a la fragata Santa Rosa y de ella al navío África, que formaba parte de la escuadra que se preparaba para la conquista de Jamaica, pero que no se llevaría a cabo por la firma del Tratado de París en enero de 1783.
Este ascenso llegó como reconocimiento a sus brillantes hojas de servicio y su desempeño en misiones de alta responsabilidad en la Real Armada, incluyendo su participación en combates navales previos (como el de Cabo Espartel en 1782) y en misiones de transporte de caudales desde La Habana hacia la bahía de Cádiz.
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