01 febrero 2026

Viaje a Florencia (III)


 Domingo, 7 de mayo

 Antes de salir del hotel tuvimos una charla con Iovanni, que ese día estaba en la Recepción, sobre el incidente con el mando de las puertas. Mientras hablábamos vimos, sobre la mesa de la Recepción, un cartelito con tres teléfonos para llamar en caso de emergencia. Lástima, no lo habíamos visto la víspera. Ada le sacó una foto.

Pues bien, Iovanni nos dio otro mando, en esta ocasión, nuevecito y no sujeto con cinta adhesiva como el otro. Le pedí a Ada que me esperara un par de minutos en Recepción y salí hasta la calle. Esta vez iba a verificar que era capaz de entrar.

El mando funcionó y soltó el pestillo de la puerta de entrada con ruido potente y tranquilizador. Volvió a funcionar con estruendo en la puerta interior que daba a la escalera y ascensor y, finalmente, abrió con alegría la puerta de la residenza.

Ya tranquilos, salimos del hotel con tiempo para ir a la misa de las diez y media en la catedral.

 

De camino nos llamó la atención la cola de gente esperando para entrar en Hermes, cola formada sobre todo por asiáticos y árabes. Florencia es famosa por sus colas pero, para entrar en Hermes… no me lo esperaba.

Como siempre, la Piazza del Duomo estaba abarrotada y, para colmo, en ella estaba la meta de una carrera popular en plena actividad.

 

Rodeamos la catedral intentando quedarnos con los detalles que no se pueden apreciar si no se está cerca. Todas las fachadas están chapadas con mármol blanco y verde, pero la puerta principal contiene todos los colores.

Siguiendo el perímetro dimos con una puerta custodiada por dos guardias y que tenía un cartel indicando que era sólo para el culto. Pasamos con decisión al interior, mientras la autoridad cerraba el paso a una pareja de japoneses y los dirigía hacia la taquilla para turistas.

El interior de la catedral, salvo sus enormes dimensiones, no nos impresionó tanto como su exterior. Eso sí, los frescos de la bóveda de Brunelleschi nos gustaron mucho. Y la misa, emocionante: cantada por un tenor y en latín. Amen.

Después de la misa nos encaminamos hacia la basílica de Santa Croce, adonde entramos después de una cola no muy larga para las entradas.

 Foto

 En su interior son destacables el altar mayor, el púlpito y la imagen de la Virgen de la Leche, situada junto al sepulcro de Francesco Nori.

 

 Las Capillas Peruzzi y Bardi conservan pinturas de Giotto. Otras obras de este pintor se perdieron como consecuencia de las crecidas de río Arno en 1966. 

 Son también notables los sepulcros y cenotafios de personajes ilustres tales como Miguel Angel, Dante, Maquiavelo, Galileo, Rossini…


Fresco de Giotto

 

 

Sepulcro de Miguel Ángel


        Continuará

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