07 febrero 2014

RASINES: CIEN AÑOS DE MINERÍA (XV)




El yeso es un material de construcción que resulta de la calcinación, seguida de molturación, del mineral del mismo nombre. A una temperatura de 150ºC el mineral de yeso, que es sulfato cálcico bihidratado (SO4Ca2H2O), se deshidrata parcialmente, convirtiéndose en sulfato de calcio semihidratado que es el yeso para la construcción. La explotación se lleva a cabo tanto en galerías como en canteras. Antiguamente se calcinaba el yeso en hornos ciegos, compuestos por tres o cuatro paredes entre las cuales se iban amontonando bloques de mineral de yeso de espesores decrecientes con la altura. A nivel del suelo se hallaban situados unos hogares alimentados con leña. 







A finales del s. XIX se empleó el horno vertical, similar al horno de cal. Hacia 1900 aparecieron los hornos mecánicos, que permitieron calcinar los minerales menudos y controlar mejor el proceso. Tras la calcinación, el yeso se muele en aparatos de tipos muy distintos, según la tecnología que se emplee: antiguas muelas de fundición que giran sobre una base perforada o, bien, machacadoras de martillos o de placas provistas de púas y que giran a gran velocidad. A continuación el yeso puede tamizarse, es decir, clasificarse en función del tamaño de sus granos en tamices rotativos o vibratorios o en separadores por aire. Luego se homogeneiza de forma mecánica o neumáticamente. 




La principal utilización del yeso es para construcción. El yeso grueso de construcción, molido de forma grosera, se emplea para revestir paredes y techos, para rellenar paredes y suelos y para rellenos de gran espesor. El yeso fino de construcción se emplea para revocar paredes y techos. El yeso para moldear es yeso fino que se emplea para la confección de moldes (porcelana). También existen otras variedades de yeso: el quirúrgico, el dental, yeso de estuco, yeso para agricultura empleado como abono, para la fabricación de paneles y placas de revestimiento, etc.

La segunda empresa a considerar, dentro de este apartado de otras explotaciones mineras de Rasines, es la Cantera de dolomía de Oribe en Los Mártires. En 1940, un empresario apellidado Oribe, que tenía una cantera de dolomía en Galdácano (Vizcaya), adquiere la concesión para explotar una cantera de dolomía situada encima de Los Mártires, en el lugar conocido como “La Barca”. Oribe se trae a Rasines, en calidad de encargado, a un colaborador de su confianza en la explotación de Galdácano, José Pérez Pérez, conocido aquí como “El Portu”, por su origen portugués. 


Detalle de “banco” en una de las Canteras de Redueña

Oribe hace el camino de acceso de Los Mártires a la cantera, y construye un cargadero de mineral, mediante raíles y transporte por vagonetas, desde dicha explotación hasta la curva de la “Revuelta Volao” en la carretera de Gibaja.

Desde este punto de la carretera el mineral era cargado en carros y llevado a la estación, labor que desempeñaba José Cedrún Sanemeterio, que vivía en el lugar de “Lera”. Los hijos aún recuerdan el carro de bueyes con capacidad para unos dos mil kilos con el que realizaba el transporte. El “listero” de Oribe era Pedro Urdinguio, Secretario del pueblo. Esta empresa duró unos veinte años.

Cantera de arcilla negra en El Alta. Hacia los años cincuenta del s. XX, Tomás Bringas abre una explotación de arcilla situada en El Alta, entre su casa y la finca de Claudio Calvo. Su actividad apenas duró cuatro o cinco años, incluido un período intermedio de inactividad. Se trataba de un yacimiento a cielo abierto de arcilla negra, consistente en una zanja de un metro de ancho por 20 metros de largo, aproximadamente, cuya utilidad principal era la fabricación de platos y ladrillos refractarios. 




La base de la arcilla es el caolín, que es silicato alumínico. Los caolines son materiales que soportan altas temperaturas (1500ºC) sin perder su estructura, por lo cual sirven para la fabricación de ladrillos refractarios. El color negro de este yacimiento de arcilla en El Alta nos hace suponer que debía tratarse de arcilla carbonosa, impregnada con material de lignito, abundante en esa zona. El principal cliente de esta arcilla era la fábrica de ladrillos refractarios, RES, situada en Limpias, hasta donde era transportada en su camión por Baldo Urdinguio. El yacimiento daba empleo a unas seis personas y allí trabajaron, por ejemplo, José Mª Losúa (“Corea”) y Manuel Bringas (“Nolito”).
                                                  


Aún podríamos reseñar otras actividades relacionadas con la minería de Rasines. Así, a finales del s. XIX hubo una tejera en el lugar que se conoce como el “Riuco Juanes” por debajo de Once Puertas. También se explotaron, después de nuestra Guerra Civil, varios yacimientos de ocres (los ocres son arcillas ricas en óxidos de hierro): en el “Regato la Mula”, situado en el cruce de Ojébar con La Edilla; en el alto de San Juan, entre San Juan y Santa Cruz, etc. En la zona de Cadalso había grandes escombreras de escoria de hierro, probablemente deshechos resultantes de la actividad de las ferrerías de la zona en los siglos XV a XVII: en la finca de Nola, desde 1955 a 1965, se extrajeron miles de toneladas de escoria que se llevaban a fundir a Altos Hornos de Bilbao, actividad en la que trabajaban unas 20 personas.




Manual de Urbanidad para niños
Barcelona 1913

3. ¿Para qué sirve la servilleta?
4. Estando en la mesa ¿qué actitud observará V.?


3. La servilleta sirve para limpiar los la­bios, antes y después de beber, y los dedos cuando por cualquier accidente se ensucien; para ponerla delante de Ja boca en caso de tos, pero de ningún modo para enjugarse el sudor; y aún al limpiar los labios ha de pro­curarse no rozarla muy cerca de la nariz, así como también ha de evitarse el usar constan­temente una misma parte de ella, a fin de no dejarla en un estado repugnante.



4. Estando en la mesa, el cuerpo ha de man­tenerse naturalmente recto, sin poner en ella más que parte del antebrazo, nunca los codos; tampoco han de ensancharse los brazos de modo que molesten al vecino, teniendo ade­más un cuidado sumo en no tocar a nadie ni aun ligeramente, pues esto mortifica en gran manera; ni en los intermedios se ha de jugue­tear con el cubierto o ir tomando pan, porque son acciones que indican ligereza y poca crianza. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario